Cómo usar el efecto espejo en Yoga para mejorar tus relaciones

efecto espejo en yoga

Cómo usar el efecto espejo en Yoga para mejorar tus relaciones

Si en el post anterior te conté dónde colocar los espejos en casa según el Vastu Shastra, en este post hablaremos sobre cómo usar el efecto espejo en Yoga para mejorar tus relaciones personales. Son dos vías diferentes para un mismo fin: optimizar la energía de tu templo interno a través de tu entorno.

 

Y quizá te estés preguntando…¿qué es realmente eso del efecto espejo?

 

«Espejo, espejito mágico, ¿quien es la más bella de este lugar?» Y puede que la respuesta no sea siempre de nuestro agrado. Puede que lo que veamos al otro lado nos encante o nos espante, pero veamos lo que veamos, se trata de una proyección de nosotros mismos hacia afuera.

 

El efecto espejo es una forma de verte reflejado/a en los demás para tu propio autoconocimiento, desarrollo y sanación interior. Esto se hace a través de las personas que te rodean, lo único que tienes que hacer es observar cuidadosamente qué emociones o pensamientos se despiertan en ti cuando interaccionas con ellas. Es un ejercicio de contemplación interior. Requiere mucha atención, observación y sinceridad con uno mismo. De lo contrario, seguiremos juzgando, culpando o maldiciendo las actitudes de los demás, generando mala vibra dentro de nosotros mismos. Si odias a tu vecino, esa emoción la sufres tú, no tu vecino.

 

Gay Hendricks, un psicólogo Norteamericano que me encanta, explica en su libro “The Big Leap” que la mayor parte de los conflictos personales radican en la lucha por demostrar quién quien tiene la razón, quien no la tiene y quien es la mayor víctima. (Y es tal cual!)

 

La clave para la paz está en que las dos partes suelten su proyección sobre el otro y asuman su parte de la responsabilidad. Y, la clave para el desarrollo espiritual a través de las relaciones está en tener una mente y corazón abierto a la hora de aprender de cada momento.

 

¡Tenemos un sinfín de oportunidades a nuestro alrededor para ponerlo en práctica!

 

Los espejos están por todas partes: todos tenemos un padre, madre, hermano, hermana, novio o novia, amigo, jefe, vecino, tendero y demás seres de compañía que despiertan emociones, juicios o inspiración en nosotros.

Si admiramos al de al lado por todas sus cualidades, quiere decir que nosotros también las tenemos en mayor o menor medida. Quizá estén dormidas todavía esperando ser despertadas pero créeme, las tenemos.

 

Por otro lado…todos hemos tenido a algún tocapelotas en nuestro entorno, ¿verdad o no? Pues esas cualidades que percibimos en ellos y que tanto rechazo nos producen también se encuentran en nuestro interior. Pertenecen a nuestras sombras y cuesta mucho trabajo reconocerlas pero en mayor o menor medida, están también dentro de nosotros. Por lo tanto, todas estas personas nos están haciendo un gran favor: nos están enseñando esos aspectos de nosotros mismos que necesitan encontrar la luz.

 

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¿Qué pasos hay que seguir para iluminar nuestras sombras?

 

  1. El primer paso es tomar conciencia, observar lo que nos molesta en el prójimo y tratar de buscar el porqué,
  2. El segundo paso es reconocer en nuestro interior eso de lo que nos avergonzamos, rechazamos, odiamos, suprimimos o anhelamos.
  3. El tercer paso es integrarlo, abrazar esas sombras con amor y ternura porque muy posiblemente sean proyecciones de tu niñ@ interior lleno de miedo e inseguridades que busca tu calor y atención.

 

La cuestión no está en cambiar al otro sino en aprender a aceptarnos y rediseñar nuestro mundo interior. Eso se nota por fuera y la realidad cambia casi por arte de magia. Marie Luis Roy comparte en uno de sus libros lo siguiente:

“Cuando observáis lo que contenéis en vuestro interior y estáis dispuestos a abrazar esos aspectos de vosotros mismos que os indignan, cuando acogéis amorosamente esas partes separadas de vosotros y las abrazáis contra vuestro pecho, ocurre el milagro. Es como si cambiarais de gafas. Veis la vida desde otro ángulo. Y entonces, cuando volváis a ver a la persona que os sacaba de vuestras casillas, podréis decirle: Muchas gracias por haberme indicado en qué lugares de mi interior no había armonía”

 

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¿Cómo se practica el efecto espejo en Yoga?

 

Mi forma de abordar efecto espejo desde el punto de vista del Yoga, no es más que un ejercicio que nos ofrece la vida cotidiana para poner en práctica los siguientes principios yóguicos:

 

  • Ahimsa, no a la violencia hacia nosotros mismos o hacia los demás, ya sea a través del pensamiento, palabra u acción física. Si haces daño al de en frente, te estás haciendo daño a ti mismo porque todos formamos parte de la misma conciencia. Mucha gente interpreta este yama como evitar la violencia física o matar al prójimo pero Patanjali se refería más bien a una actitud mental, más que a las acciones del cuerpo. Juzgar, criticar, desear el mal o ser irrespetuoso están en contra de este principio. Es parte de lo que en el Cristianismo se conoce como “pecar”.

 

  • Honradez, sobre todo con nosotros mismos a la hora de ver reflejadas nuestras sombras en la persona que tenemos en frente. Reconocer lo que no nos gusta en nosotros, rechazamos o nos da vergüenza requiere ejercitar la honestidad y humildad con nosotros mismos. Una actitud honrada también sugiere ver las cosas como son y aceptar la posibilidad de que nos hemos equivocado, ¡a mí me parece la panacea para ahorrarse muchos conflictos!

 

  • Autoconocimiento, hacer un ejercicio de indagación interior y discernimiento después de observar los pensamientos, emociones o reacciones que se producen en nuestro interior cuando interactuamos con determinadas personas. Puede ser tu pareja, jefe, compañeros de trabajo, amigos, familiares…¡todos son espejos! Unos reflejarán aspectos luminosos de ti pero otros, te tocarán donde más te duele y ahí, estarán mostrándote dónde están tus heridas. No arremetas contra ellos por darte donde más te duele, al contrario, están mostrándote espacios de ti que necesitan sanarse.

 

  • Devoción, tener la voluntad de poner en práctica este ejercicio, en mi opinión, ya refleja un acto de amor propio y devoción hacia la esencia más pura de ti. No obstante, muchas veces lidiar con relaciones personales complicadas puede resultar muy frustrante. El truco está en reconocer que la esencia de la Divinidad también late en el corazón de esa persona que tienes en frente, por muy ciega que esté. Si se te hace cuesta arriba, ofrece plegarias a la Divinidad, venera a esta inteligencia superior para que te muestre cuál es tu aprendizaje en esa situación y te muestre el camino. No tienes por qué hacer el trabajo tú sólo/a y además, ¡tu mochila se verá aligerada mucho más rápido!

 

Todo lo que he compartido contigo en este post lo resumió Jesús en una sola frase hace más de 2000 años: “VEMOS LA PAJA EN EL OJO AJENO, Y NO VEMOS LA VIGA EN EL NUESTRO”.

 

Amen, así, sin tilde.

Con luz y más amor,

Julia